Cómo elegir una fuente para la portada de tu libro

Si estás pensando en diseñar por tu cuenta tu libro, probablemente tu mayor inquietud sea la portada. Seguramente lo que más te preocupe no sea el texto, sino la imagen que vas a utilizar. No obstante, el texto es casi tan importante como encontrar una imagen o ilustración atractiva.

Por ello, en esta entrada, te explico qué tipos de fuentes existen, qué criterios debes seguir a la hora de elegir una fuente para la portada de tu libro y, finalmente, te doy una serie de recomendaciones para que configures la fuente de forma adecuada.

Tipos de fuentes

Como esto tampoco es una clase magistral, me voy a ceñir a lo básico y a decirte que las fuentes están clasificadas en tres grandes sacos: las que tienen serif, las que no y las decorativas. 

Las fuentes con serif, como ves en la imagen más arriba, son aquellas que tienen unas pequeñas pestañas que van en paralelo a la línea en la parte superior e inferior de los caracteres.

Suelen utilizarse en el cuerpo del libro, porque guían al lector: impiden que sin darte cuenta te bajes de línea, sin necesidad de poner el dedo como hacíamos de niños. 

La fuentes sin serif, son aquellas que carecen de estas pestañitas. Se usan más en las webs, en los capítulos de los libros y también las he visto, en ocasiones, en libros de no ficción. 

Finalmente, las fuentes decorativas son aquellas que tienen detalles y brilli brilli de todo tipo. ¿Esas fuentes cursivas que parecen manuscritas y tienen pequeños remolinos? ¿La fuente de los libros de Pesadillas, que parece que tenga moquillo colgando? También. 

Tu primer impulso, puede ser utilizar una de estas fuente para la portada de tu libro, ya que son bastante llamativas. Te pido, por favor, que te contengas un minuto. Porque hay una serie de factores que debes tener en cuenta, sí o sí, antes de lanzarte a escoger una fuente para la portada de tu libro.

3 claves para escoger y modificar la fuente para la portada de tu libro

Asegúrate de que tu fuente es legible

Lo más importante a la hora de elegir una fuente para la portada de tu libro es que sea legible. Puede que pienses que una letra está muy chula, y que te parezca que es perfecta para transmitir el tipo de historia que quieres narrar. Pero si no es posible leerla, ¿crees que merece la pena? 

Te recomiendo que vayas a Amazon un momento, y cotilles libros, por ejemplo, de fantasía. En general, observar las portadas de otros es una forma genial de buscar ideas. Ahora dime, ¿te das cuenta de que la mayoría de portadas usa fuentes sencillas?

Luego añaden alguna floritura, cómo la ramita que brota de la V en la portada de El nombre del viento o sustituyen el color de fondo por una textura, pero la base suele ser una fuente bastante normalucha. 

Escoge un color que contraste con la imagen de fondo

Una vez has elegido una buena fuente para la portada de tu libro, es importante elegir un color que contraste con la imagen de fondo. Esto favorece la legibilidad, que como ya he dicho es lo más importante.

Si el color de fondo en el espacio donde has decidido poner el texto es oscuro, optar por un color claro va a funcionar bien. Si el fondo es claro, opta por uno oscuro.

Por norma general, el blanco y el negro son colores «comodín», que pegan con casi todo.

También puedes utilizar, en cambio, algún color que aparezca en la imagen que has escogido. Canva tiene una herramienta muy chula llamada «paleta de colores de las fotos» que identifica los colores que predominan en tu imagen, pero Chrome y Firefox tienen unas extensiones llamadas «color picker» que te permiten ver el código del color de cualquier punto de tu pantalla.

Al lado, tienes las portadas de dos libros: Los príncipes azules también destiñen y El secreto de la Highlander. Ambos utilizan, en el título, uno de los colores que más destacan en la imagen de la portada.

Asegúrate de que escoges un tamaño adecuado

Como en los dos aspectos anteriores, lo más importante es que la fuente sea legible. Es importante que te asegures de que el texto es lo bastante grande como para leerlo con facilidad. 

Por norma general, y salvo que seas un superventas al nivel de Stephen King o Ken Follet, cuyo nombre vende libros en sí mismo, el título del libro debería ser más grande que tu propio nombre. 

Existe la posibilidad, además, de que no todo el título tenga el mismo tamaño. Hay a quien le gusta colocar más pequeños, por ejemplo, los artículos y preposiciones. En El secreto de la Highlander, esta última palabra es más grande como para decir: “¡oye! ¡oye! ¡La serie de televisión está basada en este libro! ¡Cómprame!”

En la portada de La canción de Aquiles, por ejemplo, el nombre del héroe griego es mucho más grande que el resto del título y destaca sobre el resto para aprovechar el tirón de este personaje mitológico. 

Si no quieres complicarte, eso sí, puedes dejar todo del mismo tamaño. No pasa nada.

Cómo configurar la fuente para la portada de tu libro

Si quisiera simplificar al máximo para minimizar el riesgo de cometer un error al configurar la fuente para la portada de mi libro, haría lo siguiente:

  1. Escogería una fuente con serif sencilla, como Times New Roman, Garamond o Baskerville.
  2. Escribiría el título de mi libro en mayúsculas, sin usar negrita, en dos o tres líneas y, según si el fondo es claro u oscuro, cambiará el color a blanco o negro. 
  3. Aumentaría el tamaño de la fuente. 
  4. Me alejaría de la pantalla del ordenador, observaría el resultado y me preguntaría: “¿es legible?”

Si la respuesta es sí, enhorabuena, tienes tu portada.

Este método, en mi opinión sirve para cualquier género, y si bien no vas a recibir ningún primero a la creatividad con esa portada, nadie va a verla y decir «qué feo es esto». Lo cual, si no sabes de diseño, puedes considerar una victoria. Si esto no te convence, en cambio, a continuación te doy alguna idea más, según el género al que pertenezca tu libro.

La fuente para la portada de tu libro, según el género

Novela romántica

Una de las cosas más habituales en la novela romántica es utilizar la letra cursiva. Supongo que, al pensar en romance, nos imaginamos a una persona volcando sus sentimientos en una carta con una caligrafía elegante y cursiva que, si alguna vez tuviste, se deformó por la necesidad de tomar apuntes rápido en la universidad. 

Si escoges una fuente que imite la escritura a mano, repito, busca una que sea sencilla de leer. A mí, en general, la portada de este libro me parece que está muy chula, siendo sencilla a más no poder.

Pese a ello creo que está bien ejecutada y que la imagen escogida evoca de forma eficaz la temática del libro, que puedes cotillear haciendo clic en este enlace. 

Novela fantástica, de ciencia ficción y de terror

Muchos de los libros que vas a ver de estos géneros utilizan fuentes sencillas, sin muchos detalles decorativos, ya sea con o sin serif.

Fíjate que esto sucede incluso obras publicadas por editoriales conocidas: en el caso de la fantasía, tienes ejemplos como la obra de Sarah J. Maas o la edición de La saga de Geralt de Rivia antes de que el culo de Henry Cavill se convirtiera en un excelente reclamo publicitario. 

Con la ciencia ficción y el terror, pasa un poco lo mismo, como podrás averiguar si vas a las páginas de más vendidos de ambos géneros de Amazon. 

También tienes la posibilidad, no obstante, de buscar en páginas como 1001 Free Fonts, que tienen un apartado de fuentes para Fantasía, Halloween y Ciencia Ficción (Sci Fi), en la que puedes buscar algo más personalizado. Fíjate, eso sí, en las condiciones: muchas fuentes son gratuitas para uso personal, pero si quieres publicar un libro, tendrás que hacer un pago o donación a su creador. 

Elijas la fuente que elijas, eso sí, recuerda qué es lo más importante: la legibilidad.

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Si es así, no te vayas todavía. Alcandaya ofrece de forma gratuita, a los suscriptores de su lista de correo, una checklist en la que hemos incluido los errores más comunes que cometen los escritores al autopublicar su primer libro. Consta de tres apartados diferenciados: 

  • Cubierta y portada
  • Formato del libro
  • Contenido del libro

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